NOTA IMPORTANTE:
Esta historia es para mayores de 18 años, ya que tiene descricipciones explicitas de sexo, si no eres mayor de edad, o te desagradan este tipo de historias no lo leas, te invito a leer otros de mis trabajos que no son de este indole, gracias por su atencion, y a todos aquellos que sean pervertidos de corazon y amen este tipo de historias pues continuemos!!
Deseo
“Primer encuentro”
By. Lenyus
Con las yemas de mis dedos acaricio tus labios; siento un terrible deseo por besarlos pero contengo mis ansias, siento como se agita mi respiración y como se acelera mi corazón, quien pareciera estar en medio de una carrera, trago saliva y acompaso mi respiración, debo decir que requiero de un gran esfuerzo, no sé que me ocurre pero tú haces que brote en mi ese instinto salvaje…
Me pongo en pie y camino en círculos en la habitación buscando calmar ese deseo que quema mi cuerpo y que amenaza con desquiciarme en cualquier segundo, me sigues con la mirada sin comprender qué diablos pasa por mi cabeza, puedo ver la incertidumbre en tus bellos ojos verdes en marcados por unas largas y negras pestañas, no apartas la mirada de mi y por un instante me parece vislumbrar un deje de furia, pero lejos de aminorar mi alma logra encender mas ese deseo que siento ante ti, no logro controlarme y de un brinco me coloco sobre ti sentándome sobre tu vientre, siento como tu cuerpo se tensa al contacto con mi cuerpo, y yo siento como me quema el contacto con el tuyo, un estremecimiento recorre mi cuerpo desde la punta del dedo meñique hasta la última punta de mis cabellos…
“Shhhh” susurro mientras me restriego en tu pecho en un movimiento felino, siento como tu cuerpo se arremolina bajo el mío con tal violencia que pierdo un poco el equilibrio, pero lejos de soltarme me aferro con tal vehemencia a ti que te lastimo, tu cuerpo se queda quieto por un instante y casi puedo escuchar tus latidos acelerarse, tu respiración se entrecorta y tu boca muerde con fuerza la mordaza que acalla tus gritos.
Clavo mis dedos en tu abundante cabellera dorada la cual te confiere un aire de valiente guerrero, mis manos vagan libres por tu cuerpo tocándolo con tan ímpetu que se sientes violada tu intimidad, acerco mi rostro hacia tu pecho y aspiro tu aroma… pero solo percibo el olor de tu armadura de cuero, notas la contrariedad en mi rostro, vez que me bajo de ti y me vez dirigirme hacia un buro de la habitación notando que busco con ansiedad algo… me escuchas proferir una exclamación de triunfo y corro de nuevo hacia ti montándome de nuevo, no sé qué vez en mi rostro pero veo como el tuyo se contrae por el miedo, me percato de que tu mirada esta fija en el objeto que llevo en las manos, miro de reojo mi sombra en la pared y noto el objeto puntiagudo en mis manos, vez como lo alzo en el aire y en un parpadeo rasgo el vacio que nos separa, lanzas un grito ahogado por la tela que cubre tu boca y puedo sentir como tu cuerpo se destensa, tu cabeza gira a la izquierda en un estado inconsciente y no puedo reprimir una risita de niña traviesa, con mis labios rozo tu mejilla y regreso a mi tarea, mientras mi daga rasga tu armadura mi mente recuerda el momento en te vi la primera vez…
Llevaba siguiéndote la pista varios días; no te conocía, ni siquiera me importaba quien eras, solo había sido contratada para atraparte y asesinarte… No iba sola, estaba en compañía de mi compañero, el si sabia quien eras y él era el encargado de dirigir esta misión, el trabajaba para la guardia real, yo sabía que habías sido guardia real anteriormente pero habías sido acusado de traición y es bien sabido que eso solo se paga con la muerte…
Cada vez estábamos más cerca de tu pista, has de saber que soy una rastreadora… por eso fui elegida para guiar a tu antiguo compañero hasta ti, hasta ahora ninguna presa había escapado de mi y tu no serias la excepción, note que eras listo, pues cada vez que estábamos por atraparte lograbas escabullirte de nosotros, eso me estaba irritando pero también mantenía vivo mi espíritu de competencia, alégrate eres el primero en darme dolores de cabeza.
Fue hasta la quinta semana de ir tras de ti que logramos acorralarte, te habías confiando y ahora estabas en nuestras manos atrapado como rata en su madriguera… Karl fue el primero en avanzar a ese lugar, yo lo seguí como parte del protocolo y ahí estabas tú, de pie empuñando tu espada de dos manos, debías medir cerca de 1.84, andarías por los 26 años, realmente te veías amenazador, ibas vestido con pantalones negros, unas botas marrón, camisola de lino blanco y una armadura de cuero, me recordabas a un príncipe de cuentos con tu melena dorada como el trigo y tu mirada era tan glacial, sentí el terrible arrebato de lanzarme a tus brazos, y fue cuando vi a Karl avanzar hacia ti desenfundando su espada, los dos se enfrascaron en una batalla y sin que repararan en mi presencia me escabullí entre las sombras, recuerdo como un zumbido rasgo el aire, ustedes se quedaron quietos y tu parecías confundido, ante ti estaba Karl con una flecha enterrada en la garganta y al querer pronunciar palabra escupió sangre, se llevo las manos al cuello y acto seguido cayó pesadamente al suelo, tú estabas realmente confundido y volteabas a todos lados como si buscaras algo, para cuando te percataste de mi ya era demasiado tarde, lo último que sentiste fue un fuerte golpe en la cabeza y todo se volvió oscuro para ti…
Al despertar estabas amordazado y atado de pies y manos, tardaste unos segundos antes de reparar en mi presencia, parecía que no podías creer como es que alguien como yo pudiera tenerte a su merced.
En apariencia no debía tener más de 20 años, media cerca de 1.70 seguro imaginabas que era por mis botas, poseía un cuerpo delgado que estaba en armonía con todos sus componentes, quizás una ninfa pensarías, mi cabellera larga y abundante de un liso pesado y más negro que la noche, mis ojos eran grises, estoy segura que pensabas muy dentro de ti que era bella… aunque por el momento solo quisieras asesinarme… “No te hare daño Eliot…” dije con voz aterciopelada y sensual, pero parecías no creerme, trate de tranquilizarte… pero no lo había logrado y ahora heme aquí, lance la daga tras terminar mi cometido, habían pasado unos minutos cuando recuperaste el sentido, parecías aliviado al notar que no estabas herido pero, te sobresaltaste al notar tu armadura destrozada “ Era un estorbo…” me apresure a decir, alzaste la vista hacia mí y sé que notaste como mis mejillas estaban bañadas en un rojo carmesí, mi frente estaba impregnada por pequeñas gotas que asemejaban perlas, pase el dorso de mi mano derecha limpiándolas, ahora solo me separaba esa camisola blanca de tu piel desnuda, sentí como te estremeciste al imaginar mis pensamientos, mis dedos se deslizaron entre los botones de tu ropa desabotonándolos uno a uno, al tiempo que contenía la respiración, volví a tragar saliva cuando desabroche el último, la visión ante mi fue magnífica parecías un adonis, no pude evitar la tentación y coloque mis manos sobre tu pecho desnudo, Dios…
Por un segundo perdí el aliento; tu piel era tersa y tan cálida que sentí la necesidad de besar tu torso desnudo, mis labios se deslizaban lentamente sobre tu desnudez, note como tu respiración se aceleraba y el cómo te arremolinabas inquieto… a este punto entre en un estado de éxtasis que no pude contenerme más tome tu rostro con fuerza entre mis manos y bese tu boca de manera salvaje y apasionada, sentí como te debatías violento y creo que era porque con la mordaza y mi beso no podías respirar, mas no me detuve bese tus mejillas hasta deslizarme a tu cuello, sentí una alegría al notar como tu piel se erizaba esto hizo que me acalorara mas y mordí el lóbulo de tu oreja, gemiste o eso me pareció y no me detuve mordí y chupe tu lóbulo, lamí tu oreja y me aparte apenas conteniendo mi excitación, mis manos se deslizaron hacia tu cintura y desabroche tu pantalón note como contuviste el aliento y cerraste los ojos cuando di el tirón dejando tu intimidad al desnudo, note como tu rostro se enrojeció y apretabas la mandíbula, lo interprete como que era injusto que solo yo pudiera disfrutar, así que con movimientos torpes me deshice de mi ropa quedando completamente desnuda ante ti, me decepciono ver que no me mirabas… decidí quitarte la mordaza y tus palabras fueron hirientes “¡Estas demente!... esto es un ultraje…” mordí mi labio inferior herida, me sentí humillada… pero en el fondo sabía que así debías sentirte tu de que una extraña estuviera violentando tu intimidad, tome una resolución y te la informe “Solo deseo pasar una noche contigo… Déjame disfrutarte solo esta vez y después podrás marcharte…” mi voz sonó suplicante, por un segundo note tu rostro confundido pero seguías renuente “¿Una noche…Estás loca ?... no obtendrás nada de mi… y lo que obtengas será contra mi voluntad…” el me miraba tan fijo que sentía como me taladraban sus ojos verdes… “Así sea… esta noche serás mío… me entregare a ti y lo disfrutare como lo que es… la última noche con la persona que amare el resto de mi vida” soné tan decidida que sabias no cambiaria de opinión “¿entregarte a mi?” murmuro contrariado “Si…soy tan incómodamente virgen y ya no quiero serlo más…” murmure con voz entrecortada “¿Te entregaras a mi? A un completo desconocido que no quiere ni siquiera poseerte…” dijo incrédulo, y solo le di una respuesta firme, que marcaba el final de la plática “Si.”
Me sentía herida… pero no me importaba, ¿acaso el amor no era doloroso? Pensé reconfortándome, te coloque la mordaza de nuevo no iba a permitir echaras a perder mi momento…
Mis manos se deslizaron por todo tu cuerpo y mis labios recorrieron todos los rincones de tu cuerpo, agradecí el que te quedaras inmóvil, quizás lo hacías a manera de protesta y silenciosa pasividad pero no me importo, me recosté sobre tu cuerpo semi desnudo por un instante y sentí como un estremecimiento recorrió tu piel desnuda… Tome tu miembro entre mis manos y note que te sobresaltaste; te vi a los ojos y baje la vista al tiempo que lo introducía a mi boca, comencé a lamerlo y chuparlo, lentamente comenzó a cobrar vida, sentí como iba endureciéndose en mi boca y eso alegro mi fuero interno, involuntariamente lo disfrutabas, baje mi mano izquierda hacia mi vagina y esta estaba tan húmeda y ardiente, juguetee un rato con mi clítoris sin dejar de lamer tu miembro, te escuche lanzar un gemido ahogado y apreté mis labios sobre tu miembro que estaba terriblemente duro, no pude soportar el deseo y me puse en cuclillas sobre ti, tus ojos se abrieron como dos platos al comprender lo que iba a hacer…
Yo sola me iba a empalar con tu miembro, comencé lentamente rozando la cabeza de tu miembro con mi vagina, sentiste como se mojaba tu miembro y aunque parecías resistirte sentí que intentaste empujar un poco, eso me complació aunque también pensé que tal vez estuvieses luchando para resistirte… lance un suspiro y cerrando los ojos me deje caer sobre tu miembro, sentí un dolor intenso en mi intimidad lance un gemido y me aferre a ti clavando mis uñas, pese al dolor no me detuve comencé a mover mis caderas a un ritmo suave, que poco a poco fue tomando intensidad, sentí la necesidad de besar tus labios y te volví a quitar la mordaza, emitiste un gemido y eso me hizo sentir deseada, te bese con tal furia y deseo que por un segundo me sentí correspondida, me deje llevar por el éxtasis y en un arrebato de locura me baje de ti, note que estabas contrariado y excitado pero, tome la daga y solté tus manos sabía que era riesgoso pues podías huir, también confiaba que tu instinto de hombre se hubiera activado por el deseo y quisieras continuar, me alegro no equivocarme, te liberaste los pies y me empujaste sobre mi espalda, te terminaste de despojar de tu ropa y me penetraste con vehemencia, tu mano atrapo uno de mis pechos y lo lamiste, gemí de placer y clave mis uñas en tu espalda, esto pareció desquiciarte de placer y arremetiste con más fuerza, sentí como llegaba a mí el indicio del primer orgasmo y no lo contuve grite, saliste de mí y me hiciste ponerme a gatas, hiciste que me empinara hacia delante y me tomaste mordí las cobijas y tú me embestías cada vez más rápido, hasta que explotaste de placer… sentí como me bañabas con tu liquido y después te sentí caer a mi lado, nos sumergimos en un supor y paso un rato antes de que yo despertara, estabas ahí dormido completamente desnudo, me levante con cuidado y me vestí, bese tu frente y hui de ahí, no quería enfrentarme a que me humillaras ya pasado tu instinto de hombre…
5 meses después…
“Hace 5 meses me paso lo más extraño que me podía haber pasado… técnicamente fui violado por una chica peculiar… Me sentí humillado, burlado… pero debo decir que… Lo disfrute… esa chica me entrego su pureza…de una manera inusual… y ni siquiera supo que yo también se la entregue… ella ha sido la única mujer con la que he estado. No me di cuenta cuando se fue… solo sé que desperté y ya no estaba ahí ¿sería un sueño? Lo dudo… desde entonces seguí mi camino y ahora estoy en una ciudad capital… Creo que se llama “Ermita” creo que será un buen lugar para descansar” El se va abriendo paso entre la gente, hasta cierto punto llama la atención su porte y hace que una que otra chica le dirija una mirada, por un segundo su rostro se puso lívido a lo lejos vio a una joven de pelo negro pesadamente lacio que platicaba amenamente con un mercader pero eso no fue lo que lo había impresionado si no el abultado vientre de la joven “Es… es ella”, sin saber por qué comenzó a abrirse paso entre la gente hasta estar cerca de la avenida principal alcanzo a oír un grito de advertencia “¡Cuidado!” acto seguido sintió como tiraban de el cayendo pesadamente al suelo, escucho que lanzo una maldición pero vio que estuvo a segundos de ser arrollado por una carreta, pese a eso se puso rápidamente en pie y comenzó a buscar de nuevo a la chica, lanzo un suspiro al ver a la joven de espaldas en otro puesto, corrió hasta ella al grito de “¡TU” tomo por el brazo a la joven quien al sentir la presión de la mano sobre su brazo se volvió asustada, el solo dijo “Tu…”
Continuara…
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada