Bienvenidos a Syriath, es el tipo de ciudad en el cual les agradaría vivir, el aire no esta contaminado, las personas aun poseen humanidad, la vida de los habitantes trascurre en una armonía monótona, nuestro gobernador procura el bienestar de todos, así como asegurar nuestra paz.
Mi nombre es Eidan, hasta hace unos días mi vida transcurría en el más estricto anonimato, nací, crecí y he vivido durante 28 años en esta ciudad, ¿Qué si me agrada Syriath? Por supuesto hoy en día uno no puede vivir en mejor lugar, las personas poseen hogares y trabajo estable.
Pero las cosas no siempre pueden quedarse estáticas… Hay quien dice que si la vida no nos ofreciera pequeñas emociones caeríamos en una rotunda monotonía que puede acabar con la vida de hasta el más cuerdo. Pero ese no hubiera sido mi caso… yo amo la costumbre, el siempre saber que pasara en tu entorno y no bajo la angustia del futuro incierto.
Después de ese maldito día mi cabeza se ha visto bajo presión… incluso mis allegados cuestionan mi comportamiento, pero si en ellos hubieran sembrado esta semilla de la duda… supongo también se pondrían así…
Johan era un buen amigo que trabajaba para el gobierno, comencé a notar un cambio en su conducta por lo que al principio solo pensé estaba enamorado, de esta manera le reste importancia al asunto. Note que se había vuelto desconfiado, hablaba en susurros como temiendo que le escucharan hablar.
No fue sino después de 3 semanas que recibí una llamada de Johan donde me pedía hablar conmigo. Me cito en un modesto bar en el cual las personas suelen ir para relajarse, platicar o hacer nuevos amigos.
Llegue puntual a la reunión me sorprendió ver que el ya estaba ahí; Johan era un hombre de 30 años alto, de ojos color chocolate muy similar a su cabellera la cual siempre cargaba pulcramente cortada, ni soñar verlo con barba, admito que me impresiono verlo con el cabello largo y descuidado, con la ropa desaliñada siendo que su apariencia en general era la de un bibliotecario.
Por la hora ya había grupos de personas dentro, el aire estaba cargado de perfume tanto de hombre como de mujer combinado con el olor a cigarrillo y la gama de distintas bebidas, en conjunto creaba una mezcla que no resultaba repulsiva sino en cierto modo resultaba atrayente. Me abrí paso entre los presentes buscando a mi compañero.
Ahí estaba el agazapado en un rincón fuera del alcance de la vista de todos, note varios tarros en la mesa lo que me hizo suponer llevaba tiempo en ese sitio. Apresure el paso hasta llegar a la mesa, este levanto la vista centrándola en mi ¿Qué pudo pasarle para caer en este estado? ¿Cómo podía un hombre convertirse en algo así?
-Eidan… siéntate amigo- su voz sonaba apagada.
-¿Johan estas bien?- hice una pausa dándome una reprimenda mental- “obvio no esta bien basta ver la pinta que se carga encima yo realizando preguntas innecesarias”- hice una negación con la cabeza al tiempo que me sentaba, lo vi a los ojos aguardando el deseara hablar.
-No lo estoy…-murmuro me costo un poco entenderle ya que hablo bajo, aun así prosiguió me pareció había iniciado un monologo- Como puedo estarlo después de lo que me he enterado… Androide… ¿Qué carajos es eso?...como iba a saberlo… si no hubiera decidido saber mas… pero ahora lo se y no puedo sacarlo de mi cabeza…Ayúdame Eidan- dijo esto clavando la mirada en mi, sus palabras me tenían desconcertado.
-¿De que estas hablando? ¿Qué diablos es un Androide?- lo cuestione –Créeme amigo si no me explicas deberé pedirte vayas al psicólogo.
Johan me observo como sopesando si debía confiarme su secreto, al final simplemente lanzo un largo suspiro antes confesarme que lo tenia tan agobiado.
-El gobernador….- dijo el.
-¿Qué tiene nuestro gobernador?- respondí impaciente le gustaba hacer pensar de mas a mi cabeza.
-E...el... es…- hizo una pausa, sus manos se cerraron en puños con tal fuerza que note iban poniéndose blanquecinos - Es un Androide…-soltó al fin, pero yo no entendí a que se refería.
-¿Perdón? ¿Un que?-exclame sin apartar de el la vista, ese termino nunca lo había escuchado.
-Descubrí documentos pero su gente lo encubre… es un robot… uno con una apariencia humana…- hizo una pausa como queriendo organizar sus ideas- Mira por mi posición en el gobierno un día al estar en el archivo principal encontré un documento que hacia mención de algo llamado Androide, que son capaces de verse como nosotros pero ellos no sienten nada, no piensan por voluntad propia… nuestro gobernador es uno… Su gente lo manipula… y me temo que están al tanto de que lo se… tengo miedo….- sus ojos me mostraron la angustia por la que el pasaba.-No quiero morir…- su voz se entrecorto.
Después de esa cita en el bar olvide el asunto, me parecía tan inverosímil ¿Cómo podría nuestro gobernador ser una de esas cosas? El abrazaba y besaba a nuestros pequeños, sonreía a las amas de casa… simplemente Johan había perdido la razón.
Y eso habría seguido pensando hasta que me entere de que el había muerto… nadie supo decirme los hechos que rodearon su muerte, después de eso he vivido en una constante paranoia ¿Y si saben que yo se la verdad? ¿Se atreverán a matarme? Me ha parecido ver personas de trajes caros observándome, he mantenido el aplomo y no me muestro nervioso mucho menos les hago saber que vivo en constante pánico. Hago mis actividades normales, siempre risueño… Pero la verdad es que el miedo recorre mi ser…
¿Por qué simplemente Johan no se guardo su estupido secreto?... ¿Y que si el gobernador es una de esas cosas? No se lo pudo decir a alguien más… Ahora mi vida esta en riesgo…
Tenia que hacer algo… así que se me ocurrió ir directo con el gobernador, podría hablar con sus manejadores y decirles que su secreto estaría a salvo conmigo que yo no iría de lengua suelta como lo hizo Johan… ¿Pero si eso no les parecía suficiente?... no tenia opción a menos que deseara vivir como un perseguido hasta que me desquiciara….
No me sorprendió que me recibieran de inmediato, era como si esperaran que yo fuera ante ellos.
El gobernador estaba sentado en una silla con respaldo grande, portaba un traje gris oscuro, un hombre alrededor de los 60 años de apariencia amigable, pero con unos ojos que parecían escudriñar tu ser.
Me invito a sentarme y pidió a sus hombres esperaran a fuera, a lo que estos tras mirarle decidieron seguir su orden, pero sabia debían estar afuera alistándose para cualquier contratiempo listos para aniquilarme si yo no cooperaba.
-¿Qué tanto sabe Sr. Eidan?- inquirió de forma directa, tan directa que no me dio tiempo de pensar una respuesta.
-Sobre… sobre la creación de un Androide….- me mordí la lengua debí haber mentido…
El se puso en pie avanzando hacia mí, caminaba a mí alrededor en círculos evaluándome, similar a un ave de carroña a su presa, me maldecía en mi fuero interno por no haber dado una mejor respuesta.
-Es lamentable eso… - dijo al fin helándome la sangre yo sabia que significaba eso… solo pensaba en mi amigo muerto.- Le prometo que todo será como antes…- se giro mirándome con las manos tras su espalda- Pero no me vea así, le prometo que no sufrirá su amigo ni lo sintió y ahora esta en un mejor lugar.
-Y…yo no lo diré… Enserio… solo quiero irme- chille aterrado- Déme la oportunidad de mostrarle que no soy una amenaza….
Lo mire sacar algo de su bolsillo- Descuide esto no le causara dolor- dijo el mirándome con una sonrisa, observe lo que llevaba en su mano y sin pensarlo mas me lance sobre el.
El hombre no se lo esperaba lo había tomado con la guardia baja, me veía sin comprender como había pasado eso, pero únicamente pensé en mi supervivencia, no dejaría que un bastardo androide me matara como lo había echo con Johan, así que saque el arma que llevaba en el bolsillo de mi chamarra, estupidos no me habían revisado al entrar confiados de que yo era inofensivo, lleve el cañón a la cabeza del hombre y jale el gatillo, por un instante el lugar se lleno del olor a pólvora y vi algo salir de la cabeza del gobernador muerto.
Me separe de su cuerpo, los nervios se apoderaron de mi ¿Lo mate?... si lo había hecho… pero no importaba era un robot… ¿Castigaban por matar robots? Me aproxime a su escritorio donde mire un registro, lo abrí leyendo entre paginas era la información sobre el androide… pero había mas, era como una bitácora… la leí por segundos, minutos… realmente no lo se… me sentía asqueado…me hice ovillo en un rincón balanceándome de atrás hacia enfrente…
Bitácora de Isaac A.
He cumplido 22 años y sigo trabajando en la creación del robot perfecto, capaz de emular de forma natural las emociones humanas, no por que se les programe para ello, si no para que en verdad puedan manejar el raciocinio, se que lo lograre algún día….
Hoy es mi cumpleaños numero 31 hay dos eventos de importancia la primera es que he logrado crear mi primer androide con emociones humanas ha sido increíble, y el segundo evento… una epidemia a asolado a la humanidad… es triste verles morir sin que podamos hacer nada para detener eso.
Cumplir 40 años no es divertido cuando has visto extinguirse el continente americano…seguido de Asia, África, Europa… mi grupo y yo seguimos trabajando en mi proyecto si pudieran ver lo que hemos logrado…
Nunca pensé que a mis 45 años seria el ultimo ser vivo sobre la tierra pero no estoy solo he conseguido crear mas de mis amadas creaciones, ellos son mi orgullo y la única razón de permanezca cuerdo, he ido levantando la ciudad repoblándola de Androides, que nunca sabrán que lo son. Al haber muerto la humanidad no existe una base para que ellos sepan que no son normales.
Hoy he cumplido 58 años han sido de lo mas especiales la ciudad ha sido exitosa, las personas viven en paz, aunque hay un hombre llamado Johan que al parecer ha corrompido su sistema… tendré que repararlo o podría poner en caos todo lo que amo.
Hoy veré a mi amado Eidan, fue mi primera creación, hacia años que no le veía, pienso que Johan pudo haber corrompido su sistema así que deberé ajustar sus recuerdos como siempre lo hago, me gusta ver su rubia cabellera como el trigo y sus ojos azules me traen mucha nostalgia por que base su imagen a la de mi hermano muerto, cada vez que debo darle mantenimiento platico con el, me hace sentir que donde quiera que este mi hermano el debe estar orgulloso de mi. Estoy orgulloso de haber creado esta ciudad de Androides…
-Lo…lo siento…- balbuceaba Eidan en su esquina, se puso en pie tomando el diario de ese hombre que le dio la vida y al cual el se la arrebato, tomo el aparato que antes creyó puso en peligro su vida descubriendo que era un control. Salio y apago a los guardias, los reprogramo para estar bajo sus ordenes, a la ciudad se les informo que el gobernador falleció placidamente en su cama, siendo el joven Eidan quien seria el nuevo gobernador.
Sentado en su despacho miraba la foto del creador alzando su juramento- Padre, tu secreto murió contigo, me encargare de que tu sueño siga viviendo…nadie sabrá la verdad.
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